Desde que tengo memoria, el arte ha sido mi compañero de vida. Fue mi refugio, mi manera de procesar el mundo y el lenguaje con el que mejor aprendí a expresar aquello para lo nunca encontré palabras.
Siempre me resultó más natural dibujar, pintar y crear que hablar o escribir. Mientras otros encontraban respuestas en las palabras, yo las encontraba entre pinceles, colores y formas.
Sin embargo, mi historia con el arte tuvo que esperar.
Como muchas personas, elegí primero un camino que parecía más seguro.
Estudié Medicina, me casé, formé una familia y durante varios años ejercí mi profesión mientras veía crecer a mis hijos. Aún hoy sigo ejerciendo, aunque mucho menos.
Pero hay llamados que nunca desaparecen.
Durante todo ese tiempo, los pinceles siguieron esperándome en silencio. Nunca dejaron de estar presentes, recordándome quién era antes de que las responsabilidades me alcanzaran.
Hasta que un día la vida me sacudió con un problema de salud, que me hizo replantearme todas mis prioridades.
La muerte llegará en un día ordinario y nadie nos asegura llegar a viejitos. Así que empecé a vivir con intención, y a priorizar todo aquello que me hace sentir viva.
Transformé una parte de mi casa en un estudio y, por primera vez, empecé a reservar un espacio real para crear.
Dejé de tratar el arte como un pasatiempo o algo secundario.
Comencé a honrarlo como lo que siempre había sido para mí: una necesidad, una pasión y una forma de habitar el mundo.
Hoy ese sueño de la niña que siempre llevaba un lápiz en la mano finalmente tiene un lugar propio.
Este blog nace para compartir ese camino: las ideas detrás de cada obra, el proceso creativo, las dudas, los descubrimientos y las historias que se esconden detrás de cada símbolo. Es un espacio para abrir la puerta de mi estudio y mostrar no solo las obras terminadas, sino también todo aquello que les da origen.
Porque, con el tiempo entendi que el arte nunca se fue del todo, que pacientemente esperó hasta que yo estuviera lista para volver a él.
Gracias por entrar a este espacio.
Espero que aquí encuentres un lugar para detenerte, imaginar y descubrir que, a veces, las imágenes pueden decir aquello que las palabras nunca alcanzan.
Espero que te atrevas a vivir plenamente, sin miedos y sin reservas. Porque un día moriremos, pero todos los demás días estaremos vivos.
